
Muchas veces optamos por tomar los caminos fáciles. Opciones predefinidas con resultados más o menos seguros. Nos gusta la comodidad y la seguridad. Muchas veces nos llenamos de temor ante las cosas nuevas y nos ocultamos en nuestras rutinas diarias; tan cómodas, tan seguras, tan vacías.
La alternativa es incierta, insegura, incómoda. Plantea un camino lleno de retos, desafíos, éxitos y fracasos. Un camino que pocos desean recorrer, pero a mi forma de ver las cosas, es un camino lleno de emociones, experiencias, satisfacciones y posiblemente de felicidad. Para ello hay que romper con los patrones predefinidos, lo cual podría acarrear ciertos tipos de rechazo social, y sobre todo, hay que vencer el terrible miedo.
Creo que realmente lo que me preocupa es llevar una vida común y vacía, quizá eso es el propósito que busco, una vida diferente a la insípida alternativa que todo el mundo espera de mi. La vida es corta, y única, sólo hay un tiempo para hacer todo aquello que deseas, me duele terriblemente el tiempo perdido en trivialidades exigidas por las costumbres y en el cumplimiento de expectativas ajenas.
Esta inquietud ha estado crecido en mi mente, día a día, se resiste a la terrible rutina que me rodea, me vuelve loco, cada vez más, siento que está a punto de explotar.




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